Ni mota de Shakespeare, ni de Quevedo,
ni ápice de Lorca, ni de Neruda,
ni sombra de Larra, ni de Cernuda,
¿Del gran Lope? Ni la uña de su dedo.
Que no soy Machado, no tengo duda,
de los versos de Borges, ni un remedo,
de pensar en Dante, ya me entra miedo,
¿Acercarme a Bécquer? Ni con ayuda.
No sé que soy, ya lo dirá el futuro,
no quiero predecir, ni pongo metas,
cuando te digo ésto no soy perjuro.
Negra musa que a mi inspiración retas,
lo único que te doy, lo que es seguro,
pedacitos de mi alma en mis recetas.

¡Enhorabuena y bienvenido!
ResponderEliminarSer tu musa es un honor,
y no miento si te digo
que YA eres poeta.