Recuerda un segundo, cuando te fuiste,
al norte, con el norte abandonado,
recuerda un segundo, como mentiste,
trilero, que hasta tu sangre vendiste,
Por impulso carnal y descarnado.
Descarnado, en un corazón cobarde,
por falacias, ficciones, semejanzas,
traidor arte del que hiciste alarde,
quisiste cambiar, pero se hizo tarde,
ya no queda tiempo para esperanzas.
Esperanzas que buscan ilusiones,
entre barro, sufrimiento y desdichas,
como un rey de ajedrez que entre visiones,
de un tablero vacío de emociones,
queda sólo, derrotado y sin fichas.
Fichas que aviven fuego del olvido,
al cielo grito ¡Qué hoy ardan con gana!
Y en esas ascuas de un ayer perdido,
renazca un fénix y traiga sentido,
al infierno que llegará mañana.
Mañana veré, por fin, que sucede,
no pido disculpas, menos permiso,
espero que de mi reflexión quede,
ríe, pues no por más llorar, se puede,
cambiar, lo que el tiempo, ni oyó, ni quiso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

¡Qué bonito! La metáfora del rey de ajedrez, lo del ave fénix... Fantástico.
ResponderEliminar