El viaje había transcurrido sin incidentes dignos de mención (una tribu de trolls y una docenita de gigantes no llegaban ni a la categoría de anécdota). Satán abría la marcha con el ímpetu de un colegial. Squee volvía a oler a goblin. Eiran el semielfo disfrutaba del paisaje que la mayor parte del tiempo componía la escultural elfa oscura que los sobrevolaba.
Los cuatro amigos se aproximaban a la Montaña de los Cinco Dedos, hogar de Maymir y ancestral santuario de los enanos. Los cinco picos que remataban la cumbre dibujaban una imagen sagrada para la Gente Pequeña. Casi podían verse los dioses. El problema era que esta “visión” era compartida por orcos, goblins, humanos y en general, por todas las razas donde manden los señores de capirote en la cabeza y el credo de “a mi dios rogando y con el mazo dando”.
Tras siglos de sangrientas guerras, un avispado rey enano decidió que no era necesario defender la montaña con un ejército sino con un único “héroe”, Maymir que aunque no pudiera considerarse como tal, tenía fragua, probetas y libros que eran auténticas armas de destrucción masiva. El rey enano consideró que era más práctico trasladar el reino que reconstruirlo cada mes y los sacerdotes comprendieron eso de “bueno hijo, Dios está en todas partes y seguro que comprenderá que recemos donde no corramos el riesgo de que nos pongan en órbita”.
Por el tamaño de la puerta nadie diría que era la residencia de un enano. Labrada en roca viva, de doble hoja y seis metros de alto, resultaría amenazadora si no fuera porque parecía encargada por catálogo. Disponía de picaporte, dos grandes llamadores, cerradura para una llave muy manejable entre cuatro personas y trampilla para gatos (o en su defecto, tigres). Completaba el conjunto un buzón de correos a juego con pinta de aburrido.
- ¡Vaya par de aldabas!
- ¡Eiran! Si vuelves a mirarme el escote, te convierto en comida para peces...
La amenaza no era vacía. Los elfos oscuros conformaban la raza más temperamental, poderosa y en la mayoría de los casos, malvada de todo el Impero Ágata, sobretodo las mujeres y especialmente las hechiceras. Pero en la cima de esa pirámide de peligrosidad, se encontraban las sumas sacerdotisas de Damalis diosa de la magia y la castración preventiva. Yhagira no sólo era su mejor exponente, sino también el más explosivo. Sus ojos podían hacer que un iceberg se licuase de puro miedo.
El problema es que nadie la miraba a los ojos...
- Pero si esta vez yo me refería a...
- Venga, dejad de dizcutir. Eiran, compórtate y tú, princeza, no te tomez todo tan a pecho...
- ¡¡¡Squee!!!
Unos Pasos como los de una montaña precedieron a la apertura de la puerta. La voz que resonaba desde el umbral parecía sacada de una lucha entre placas tectónicas.
- BUENAS TARDES, CABALLEROS. ¿A QUÍENES DEBO EL PLACER DE ANUNCIAR?
El tono, el acento, el chaleco, la pajarita…el primer premio en el XIII Congreso Anual de Mayordomos de Isla Lluviosa*. El hecho de que se tratara de un golem de tres toneladas sugería que su victoria en el concurso fue…APLASTANTE.
- ¿TENDRIAN LA BONDAD DE ESPERAR EN LA SALITA MIENTRAS AVISO A MILORD? HAY JEREZ EN EL APARADOR, ENSEGUIDA TRAIGO EL TÉ Y LAS PASTAS.
Hace muchos años, Satán y sus amigos descubrieron una civilización perdida de gigantes de dos cabezas que se alimentaban a base de coles de Truselas. Durante otra de sus aventuras, se enfrentaron a una lunática secta de magos fotositéticos…nada, nada tan sorprendente como el hecho de que alguien (o algo), se refiera a Maymir con el término “MILORD”.
“Milord” apareció poco después en la figura de un enano. A decir verdad, Maymir de enano sólo tenía la estatura, la familia y la predilección por la ropa interior blindada. El resto, no tenía nada que ver con los modelos de las iconografías que solían aparecer en la portada de grimorios por fascículos del tipo “Hachas y ballestas” o “Tododacero”.
Para empezar, era tan delgado como un elfo y la bata blanca que vestía no tenía ni un solo remache de metal**. Los cuatro pelos de su cara no se podían definir como barbas, si no como supervivientes. Heroicos folículos pilosos que habían sobrevivido a varios siglos de explosiones y ataques químicos de toda índole. Remataba el conjunto un extraño casco que tenia por penacho multitud de brazos articulados terminados en lentes de todos los tamaños y colores.
- ¡Satán, amigo mío, dame esa pezuña! Por cierto, tengo un nuevo prototipo de herraduras a base de tripa de arañas que...oh, si también ha venido la joven Squee ¡Vaya! Todavía no has pegado el estirón. Tranquila todo llegará...
Maymir llevaba razón…en parte. Todos y cada uno de los presentes, como mínimo, triplicaban la edad del goblin. Y no es que el enano vea especialmente mal, sobretodo cuando lleva esos extraños cristales delante de los ojos.
Lo que ocurrió fue que cuando se conocieron, hace más de seis décadas, Maymir utilizó a Squee como conejillo de indias. Era un experimento a partir de pequeños trocitos de la gente, para determinar su raza, edad y sexo. Un pelo de la nariz de Squee y varias vueltas de tubo de ensayo dieron como resultado una explosión medible en megatones y un árbol genealógico muy particular. Para el entusiasta enano, Squee era sin ningún género de duda, la heredera del trono de Ymir, patria potestad de los gigantes de las tormentas. Y Lo trataba como tal. A pesar de las protestas del goblin, Maimyr aun seguía esperando que creciera. Continuaba ofreciéndole papillas.
- Esto hay que celebrarlo. Bautista, trae el grog. Lo destilo yo mismo, ya veréis, hace que te crezca pelo en las orejas. ¿Y qué os ha traído hasta aquí? Contarme ¿Qué planes tenéis? Llevo décadas que sólo hablo con las piedras...
- No me eztraña...
La velada fue magnífica. Cenaron pastel de riñones y cordero a la menta por obra y desgracia del golem. Lo regaron con litros de grog hasta que sus hígados izaron bandera blanca. No faltaron ni las demostraciones de exaltación de la amistad (alguna de las cuales terminó con una sonora bofetada) ni los bailes regionales. Como en los viejos tiempos...
- MILORD, ACABA DE LLEGAR UNA CARTA.
- Unaah tarta, ¡qué ilusión! Traeg Bautista que yo...
- ¿A qué zabe...?
- Es de mi sobrino Agrajo, mi único pariente. Vive en el Continente Retorcido. Oh, por las piedras...
- ¿Tan mala eztá?
- Pide ayuda. Dice que su reino ha sido atacado por un gigantesco dragón de cinco cabezas, que ha raptado a todas las vírgenes del reino y si no le dan todo el oro amenaza con comérselas, a las dos. Hey, chicos tenemos que ir a ayudarle.
- Maymir, lo de dragón gigantezco...¿Ze ezcribe con nata o con vainilla?
* Isla Lluviosa es un extraño fenómeno dentro del Imperio Ágata. Hace frío, llueve siempre que no hay niebla, se hace todo siempre al revés, desde hablar hasta conducir una carreta y su gastronomía se utiliza como instrumento de tortura. Paradójicamente todos los nobles del continente consideran muy chic su deporte nacional, eso de tomarse agua hervida y mirar por encima del hombro. Incluso envían a sus hijos todos los veranos a aprender sus costumbres. Hay quien lo ve como un maquiavélico método de control de natalidad.
** La bata de Maymir era muchas cosas. Los años que había pasado bajo la influencia de la magia y el ácido clorhídrico la habían forzado a evolucionar. Cada fibrilla tenía tonalidad y vida propia (con familia, trabajo, hipoteca y todo). En conjunto era blanca por decisión democrática. Nadie sabía porqué los martes amanecía fucsia.
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¡Qué risa! Muy buenos puntos, colega. Por aquí seguimos leyéndote.
ResponderEliminarUn abrazote.
A Pratchett se le caerían lagrimones de emoción al leer este magnífico homenaje... unas pocas menos de las que se me han caído a mí, de la risa.
ResponderEliminarFantástico! Increíblemente imaginativo, desternillante, lleno de detalles de los que no sabes con cuál quedarte...
Ese dragón que rapta a todas las vírgenes del reino (dos), esa llave tan manejable, Isla Lluvioosa (ahí me ha parecido advertir otro homenaje, esta vez a Goscini y Uderzzo)...
Genial!
Por cierto, ¿te he comentado alguna vez que hay un webcomic guapísimo que se llama El Vosque? Sí, Vosque con "be corta".
Creo que te va a encantar.