Mi grial, mi espada, mi voz, mi bandera,
los delirios que de tu ombligo brotan,
donde gigantes y molinos flotan,
me hicieron preso a muerte condenado.
Somos náufragos de isla sin palmera,
entre galernas de sudor y espinas,
besan las bocas que raptan sabinas,
“yo no quiero un amor civilizado”.
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